Julio termina dejando uno de esos meses que, cuando llevas años construyendo una cartera orientada al dividendo, merece la pena detenerse a analizar con cierta calma. No porque haya ocurrido una revolución en la composición de la cartera —de hecho, la estructura continúa siendo bastante estable—, sino porque los dividendos netos recibidos durante el mes han alcanzado los 1.608,00 €, estableciendo el mejor registro mensual de 2026.
Y esto tiene bastante más importancia de la que podría parecer.
Cuando empecé a construir una cartera basada en dividendos, el objetivo nunca fue acertar cuál sería la acción que más subiría durante los siguientes doce meses. La idea era mucho más sencilla: ir acumulando participaciones en buenos negocios capaces de generar caja, remunerar al accionista y, siempre que fuera posible, incrementar esa remuneración con el paso de los años.
Meses como julio sirven precisamente para comprobar si esa maquinaria está funcionando.
La respuesta, al menos por ahora, continúa siendo positiva.
Además, el récord llega inmediatamente después de otros dos meses muy interesantes: mayo aportó 1.173,92 € netos y junio otros 723,06 €. Es decir, el segundo trimestre y el comienzo del tercero están mostrando un nivel de generación de rentas sensiblemente superior al observado al comienzo del ejercicio.
Pero no quiero quedarme únicamente con la cifra de julio. Como hacemos todos los meses, vamos a abrir la cartera, analizar cómo está distribuida, comprobar de dónde proceden los dividendos y, sobre todo, valorar si la estrategia continúa manteniendo un equilibrio razonable entre rentabilidad, diversificación y sostenibilidad de los ingresos.
Julio de 2026: la cartera sigue creciendo sin necesidad de grandes revoluciones
Una de las cosas que más me gusta observar al comparar los cierres mensuales es que la cartera cada vez necesita menos cambios importantes.
No significa que haya que dejar de vigilar las empresas. Todo lo contrario. Una estrategia de dividendos no consiste en comprar una acción y olvidarse de ella durante treinta años. Hay que seguir beneficios, deuda, generación de caja, payout, ventajas competitivas y, especialmente, la sostenibilidad del dividendo.
Pero tampoco deberíamos caer en el extremo contrario y convertir una cartera de largo plazo en una sucesión constante de compras y ventas.
En julio encontramos precisamente esa combinación de estabilidad y crecimiento.
El capital invertido reflejado en la cartera se sitúa alrededor de 234.700 €, con una distribución muy parecida a la de meses anteriores, aunque se observan algunos incrementos de posición que han elevado ligeramente el peso de determinadas compañías y mercados.
Lo importante es que seguimos teniendo una cartera bastante amplia, repartida entre numerosos valores, diferentes sectores, siete países y cuatro divisas.
Y eso, para una estrategia de rentas, es una ventaja considerable.
Distribución de la cartera por divisas
La estructura monetaria continúa mostrando una clara predominancia del euro, aunque aproximadamente un 45 % de la cartera está denominada en monedas diferentes.
La distribución actual queda aproximadamente así:
- EUR: 129.585,26 € — 55,21 %
- USD: 68.471,49 € — 29,17 %
- GBP: 34.437,55 € — 14,67 %
- CAD: 2.210,07 € — 0,94 %
Comparando estos datos con junio, observamos pequeños incrementos tanto en euros como en dólares y libras, pero sin alterar significativamente el equilibrio general.
El euro continúa representando algo más de la mitad de la cartera.
Personalmente, me parece una proporción cómoda. Al fin y al cabo, mis gastos futuros estarán fundamentalmente denominados en euros, por lo que tener la moneda local como principal divisa reduce parte del riesgo cambiario.
Pero tampoco me gustaría tener el 90 % o 100 % de la cartera en euros.
El 29,17 % en dólares proporciona exposición a la economía estadounidense y, sobre todo, a algunas de las mejores compañías del mundo en términos de generación de caja y cultura de remuneración al accionista.
La libra representa otro 14,67 %, principalmente mediante compañías británicas con una larga tradición de dividendos.
La exposición al dólar canadiense continúa siendo testimonial, con menos del 1 %.
La conclusión no cambia demasiado respecto a meses anteriores: la diversificación monetaria continúa siendo una de las fortalezas de la cartera.
Distribución geográfica: España y Estados Unidos continúan dominando
Si analizamos la cartera por países, tampoco encontramos grandes sorpresas.
España continúa ocupando la primera posición con aproximadamente 88.467,89 €, equivalentes al 37,69 %.
Estados Unidos aparece inmediatamente después con 68.471,49 €, un 29,17 %.
Entre ambos mercados concentran aproximadamente dos tercios del capital invertido.
Después encontramos:
Reino Unido: 34.437,55 € — 14,67 %
Francia: 17.367,37 € — 7,40 %
Alemania: 12.371 € — 5,27 %
Holanda: 11.379 € — 4,85 %
y finalmente Canadá, con una participación inferior al 1 %.
España continúa teniendo un peso elevado, algo lógico teniendo en cuenta la presencia histórica de compañías como Endesa, Naturgy, Mapfre, Viscofan, Ebro Foods, Telefónica o Enagás.
¿Es demasiado un 37-38 %?
Es una cuestión que merece vigilancia.
No me preocupa especialmente mientras la exposición sectorial sea razonablemente diversa y las compañías continúen mostrando fundamentales sólidos, pero tampoco sería partidario de seguir aumentando indefinidamente el peso español.
Por eso, las futuras aportaciones pueden ser una herramienta interesante para equilibrar progresivamente la cartera sin necesidad de vender posiciones.
Estados Unidos, por su parte, sigue siendo el segundo gran pilar. Y creo que es importante mantenerlo.
AbbVie, Altria, Omega Healthcare, Exxon Mobil, IBM, Kraft Heinz, General Mills, 3M, Lockheed Martin o T. Rowe Price permiten acceder a modelos de negocio muy diferentes y, en muchos casos, a compañías con décadas de historial remunerando a sus accionistas.
Distribución sectorial: Utilities siguen mandando
Si existe un sector claramente dominante dentro de la cartera, continúa siendo Utilities.
Actualmente representa aproximadamente:
57.032,93 € — 24,30 % de la cartera.
Es prácticamente uno de cada cuatro euros invertidos.
A continuación encontramos el consumo defensivo, que ha aumentado hasta 42.210,17 €, aproximadamente un 17,98 %.
El tercer gran bloque corresponde al sector industrial, con 19.336,79 € y un 8,24 %, seguido por tabaco, REIT, telecomunicaciones y otros sectores.
La distribución continúa incluyendo además exposición a:
- Petróleo.
- Salud.
- Alimentación y bebidas.
- Seguros.
- Nuevas energías.
- Químico.
- Minería.
- Finanzas.
- Tecnología.
- Aeroespacial y defensa.
Aquí encontramos una característica importante de la estrategia.
No estamos intentando replicar un índice.
Una cartera orientada a rentas normalmente tendrá mayor exposición a sectores maduros y generadores de caja que un índice como el S&P 500. De ahí el mayor peso de utilities, consumo defensivo, tabaco o REIT y la menor presencia de tecnología.
Esto no es necesariamente mejor ni peor.
Simplemente responde a un objetivo diferente.
Lo importante será evitar que la búsqueda de dividendos nos lleve a concentrar demasiado capital en sectores con poco crecimiento estructural.
Rentabilidad por dividendo: Endesa vuelve a situarse en cabeza
El gráfico de rentabilidad sobre el capital invertido muestra algunos cambios interesantes.
Endesa alcanza ya un 6,07 %, situándose claramente como la compañía con mayor rentabilidad acumulada sobre la inversión dentro de la cartera.
Después encontramos:
Altria: 4,52 %
Naturgy: 4,25 %
Mapfre: 4,14 %
British American Tobacco: 3,50 %
AbbVie: 3,34 %
Unibail-Rodamco: 3,31 %
Omega Healthcare: 3,27 %
Rio Tinto: 3,02 %
Enagás: 2,65 %
Son cifras interesantes, aunque conviene recordar algo que repito con frecuencia: una rentabilidad por dividendo elevada no convierte automáticamente una empresa en una buena inversión.
De hecho, muchas trampas de dividendo comienzan precisamente con una rentabilidad aparentemente irresistible.
La pregunta correcta nunca debería ser únicamente «¿cuánto paga?», sino:
¿podrá seguir pagándolo dentro de cinco o diez años?
Por eso prefiero combinar compañías de rentabilidad elevada con otras que, aun ofreciendo inicialmente un yield menor, tengan capacidad para incrementar beneficios y dividendos durante muchos años.
Julio marca un nuevo récord: 1.608 € netos
Llegamos al apartado protagonista.
Julio ha generado 1.608,00 € netos en dividendos.
Es, con diferencia, el mejor mes del año.
La evolución de 2026 queda de la siguiente manera:
| Mes | Dividendo neto |
| Enero | 528,40 € |
| Febrero | 354,15 € |
| Marzo | 577,42 € |
| Abril | 582,70 € |
| Mayo | 1.173,92 € |
| Junio | 723,06 € |
| Julio | 1.608,00 € |
El salto respecto a junio es espectacular: 884,94 € adicionales, lo que supone aproximadamente un 122 % más.
Pero todavía resulta más interesante mirar el acumulado.
Entre enero y julio la cartera ha generado aproximadamente 5.547,65 € netos en dividendos.
Eso supone una media cercana a:
792,5 € netos mensuales.
Evidentemente, no recibimos esos 792 € todos los meses. El calendario provoca fuertes oscilaciones.
Pero precisamente por eso resulta útil transformar los dividendos acumulados en una media mensual: nos permite visualizar cuánto flujo de caja está produciendo realmente la cartera.
Superar los 5.500 € netos antes de entrar en agosto coloca a 2026 en una posición muy interesante para terminar siendo un nuevo año récord.
¿Quién está pagando realmente los dividendos?
El gráfico acumulado por compañías es probablemente uno de los más interesantes de todo el seguimiento.
Endesa lidera claramente con aproximadamente 936,62 € netos.
Le siguen:
- Naturgy: 568,62 €
- Enagás: 529,74 €
- Altria: 368,12 €
- British American Tobacco: 346,53 €
- Unibail-Rodamco: 337,50 €
- Mapfre: 335,26 €
- Omega Healthcare: 220,82 €
- Telefónica: 184,56 €
- Ahold Delhaize: 160,93 €
- Ebro Foods: 158,36 €
- Exxon Mobil: 157,22 €
- AbbVie: 146,62 €
Y la lista continúa con muchas otras compañías.
Aquí encontramos una lectura bastante positiva.
Aunque las primeras posiciones tienen bastante importancia, los dividendos no dependen exclusivamente de tres o cuatro empresas.
Tenemos una larga cola de compañías aportando 50, 100, 150 o 200 euros.
Y eso es exactamente lo que quiero conseguir.
Prefiero veinte empresas aportando pequeñas cantidades de manera sostenible que depender de dos compañías con yields del 10 %.
Dividendos por países: España continúa siendo el gran motor
El acumulado por países muestra claramente dónde se genera actualmente la renta.
España lleva aproximadamente:
3.390,95 € brutos / 2.746,67 € netos.
Es, con mucha diferencia, el principal generador de dividendos.
Estados Unidos ocupa la segunda posición:
1.956,88 € brutos / 1.347,31 € netos.
Después encontramos Reino Unido:
859,58 € brutos / 696,26 € netos.
Francia aporta 337,50 € netos, mientras Holanda suma 224,53 €.
Alemania y Canadá tienen una contribución menor.
Esta distribución deja además una cuestión interesante: la fiscalidad.
La diferencia entre dividendos brutos y netos es especialmente visible en Estados Unidos y algunos mercados europeos.
Es algo que no deberíamos ignorar cuando comparamos rentabilidades.
Al final, la rentabilidad que paga nuestras facturas no es la bruta, sino la que realmente termina llegando a la cuenta.
Dividendos por sectores: las Utilities son la máquina de generar caja
Si la distribución de la cartera ya mostraba el elevado peso de las utilities, el gráfico de dividendos lo deja todavía más claro.
El sector acumula aproximadamente:
2.712,56 € brutos y 2.187,53 € netos.
Es el principal generador de ingresos con enorme diferencia.
Después aparece tabaco:
962,93 € brutos / 714,96 € netos.
Consumo defensivo aporta alrededor de:
828,85 € brutos / 616,09 € netos.
Y los REIT acumulan:
658,22 € brutos / 558,32 € netos.
A partir de ahí encontramos seguros, petróleo, industrial, telecomunicaciones, químico, salud, minería, finanzas, tecnología, alimentación y aeroespacial/defensa.
Esta fotografía explica bastante bien la filosofía de la cartera.
Los sectores defensivos producen actualmente la mayor parte de las rentas mientras otros sectores aportan diversificación y potencial de crecimiento.
Julio frente a Junio: más que un simple récord
Comparar julio con junio resulta especialmente interesante.
En junio recibimos 723,06 €.
En julio hemos recibido 1.608 €.
Pero el crecimiento de la cartera no debería juzgarse exclusivamente mediante comparaciones mensuales porque el calendario de pagos distorsiona muchísimo los resultados.
Una empresa puede pagar en junio un año y hacerlo en julio al siguiente. Un dividendo extraordinario puede inflar un mes. Un cambio de fecha puede hacer parecer que un ejercicio crece mucho cuando simplemente estamos desplazando ingresos.
Por eso cada vez considero más importante observar tres indicadores:
el acumulado anual, la media mensual y la evolución interanual.
Y desde esa perspectiva, 2026 continúa mostrando una evolución muy positiva.
¿Qué vigilar durante los próximos meses?
La cartera está funcionando bien, pero eso no significa que no existan aspectos mejorables.
El primero es la concentración en utilities.
Un 24,3 % del patrimonio y una parte todavía mayor de los dividendos proceden de este sector. No supone necesariamente un problema, pero sí aconseja que las próximas compras probablemente se dirijan hacia otros segmentos.
El segundo punto es la exposición a España.
Casi el 38 % continúa siendo una concentración elevada para una cartera que aspira a ser internacional.
No considero necesario vender simplemente para reducir ese porcentaje, pero sí tendría sentido que las nuevas aportaciones fueran aumentando progresivamente el peso internacional.
Y el tercer elemento es la calidad del dividendo.
Cuando una compañía ofrece un 6 %, un 7 % o un 8 %, debemos preguntarnos por qué.
La rentabilidad nunca puede analizarse independientemente del payout, la deuda, el crecimiento del beneficio y la generación de flujo de caja libre.
Conclusiones: el interés compuesto empieza a hacerse visible
Julio de 2026 deja una cifra espectacular:
1.608 € netos en dividendos.
Pero, curiosamente, no creo que esa sea la mejor noticia.
Lo verdaderamente importante son los 5.547,65 € aproximadamente acumulados durante los primeros siete meses del año.
Eso significa que la cartera está produciendo cerca de 800 € netos mensuales de media sin necesidad de vender acciones.
Y ahí es donde una estrategia de dividendos empieza a resultar realmente interesante.
Al principio, los dividendos parecen anecdóticos. Cincuenta euros por aquí. Cien euros por allá.
Después empiezan a pagar pequeños gastos.
Más adelante equivalen a una factura mensual.
Y llega un momento en el que algunos meses empiezan a representar una parte importante de un salario.
No sucede de repente.
Es el resultado de años acumulando acciones, reinvirtiendo dividendos, realizando nuevas aportaciones y permitiendo que las propias empresas hagan su trabajo.
La cartera continúa teniendo aspectos que vigilar. Hay una concentración considerable en España y utilities, algunos sectores tienen poco peso y determinadas compañías requerirán seguimiento continuo.
Pero la fotografía general sigue siendo positiva.
Tenemos una cartera distribuida entre cuatro divisas, siete países, numerosos sectores y cerca de treinta compañías, con una generación de caja cada vez mayor.
Y quizá eso sea lo más interesante de este cierre.
Después de años hablando del interés compuesto como un concepto casi teórico, empieza a resultar mucho más fácil verlo funcionando en cifras reales.
Julio no debería interpretarse como el nuevo nivel mensual de dividendos. Habrá meses mucho más flojos.
Pero sí representa otro pequeño hito.
La estrategia sigue avanzando.
Las empresas siguen pagando.
Los dividendos siguen creciendo.
Y cada euro que vuelve a entrar en la cartera contribuye a que el siguiente récord esté un poco más cerca.









