¿Qué tipos de productos de inversión existen?

En la primera entrada de esta nueva sección establecimos un perfil de inversión y aversión al riesgo, fijamos los objetivos que queremos conseguir de una manera clara y definimos el horizonte temporal que nos proponemos para dichos objetivos. Estos pasos sirven como preparación y concienciación para pasar de ahorrador y llegar a ser un buen inversor.

 

De este modo podremos determinar qué tipo de producto se adapta a nosotros y a nuestras necesidades, por ese motivo, hoy vamos a presentar los principales productos de inversión en los que puedes invertir tu dinero.

 

TIPOS DE PRODUCTOS DE INVERSIÓN

 

Renta variable: Acciones y Bolsa

 

Este tipo de producto financiero es uno de los más conocidos por el público en general, aunque no hayan invertido nunca. Cuando hablamos de renta variable hacemos referencia a las conocidas acciones que se compran y venden en las distintas Bolsas mundiales.

 

La principal característica de la renta variable es que la rentabilidad del activo es desconocida, puesto que su valor varía dependiendo de la situación del mercado y del comportamiento de la compañía de la que compramos las acciones. Esta incertidumbre tiene como consecuencia que la rentabilidad de la inversión y el retorno del dinero invertido no se conozcan de antemano ni estén garantizados, además, como suele decirse en esto casos, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

 

Por lo tanto, asumimos más riesgo, puesto que el valor puede descender, pero también tenemos más posibilidades de obtener mejores rentabilidades que en otro tipo de productos.

 

La inversión en divisas o materias primas también la podríamos incluir en esta categoría.

 

Renta fija: Bonos y obligaciones

 

En reglas generales, este tipo de producto de inversión ha sido el elegido por los inversores más conservadores, puesto que los activos de renta fija tienen como característica que ofrecen una rentabilidad fija sobre la inversión realizada, en un plazo de tiempo determinado, es decir, no hay lugar a sorpresas o especulación.

Naturalmente, esto ofrece una mayor seguridad para el inversor pero, como es bien sabido, la rentabilidad es inversamente proporcional al nivel de riesgo asumido, por lo tanto, será menor respecto a otros productos de inversión como la renta variable.

 

Dependiendo de sus características, existen diferentes tipos de renta fija:

 

1.     Según el emisor

 

  • Público: A esta categoría pertenecen los bonos y obligaciones emitidos por los diferentes estados, los cuales, utilizan esta financiación para complementar los ingresos de los impuestos.

 

  • A medio/largo plazo: Emitida por las empresas privadas cuyo principal objetivo suele ser la realización de proyectos para los que necesitan financiación o una ampliación de capital.

 

2.     Según el plazo de devolución

 

  • A corto plazo: Bonos que tengan un vencimiento máximo de 18 meses. Estos títulos poseen una liquidez alta, aunque ofrecen menor rentabilidad frente a otros bonos.

 

  • A medio/largo plazo: El plazo de vencimiento de estos bonos y obligaciones debe ser superior a dos años. Esto significa que ofrecen mayor rentabilidad, pero son menos líquidos.

 

3.     Según la rentabilidad ofrecida

 

  • Rendimiento explícito: El título ofrece al inversor un pago periódico en forma de interés (denominado cupón), lo más habitual es el cupón semestral y el anual.

 

  • Rendimiento implícito/ cupón cero: Los emisores de los títulos de renta fija realizan un único pago en el que se devuelve el dinero prestado y el rendimiento en vez de realizarse diferentes pagos a lo largo del préstamo.

 

Fondos de inversión: Diversificación del riesgo

 

Los fondos de inversión tienen como objetivo aglomerar el patrimonio de un número de inversores para después invertirlo en diferentes activos financieros con un buen beneficio.

Ya que invierten en diferentes tipos de activos financieros, los fondos de inversión consiguen diversificar el riesgo, puesto que las pérdidas y ganancias se compensan entre sí. Además, gracias a esta diversificación, existen multitud de fondos de inversión, se garantiza que todos los tipos de inversores encuentren un fondo de inversión que se adapte a sus necesidades.

 

Otra de las ventajas de los fondos de inversión es su relativa liquidez, lo que significa que, si quieres recuperar tu dinero, podrás hacerlo de forma relativamente fácil.

 

Los tipos de fondos más comunes son:

 

  • Fondos de renta variable

 

Invierten la mayor parte del patrimonio en activos de renta variable, principalmente acciones. Ofrecen mayores rentabilidades pero con más riesgo, pensados para inversores con poca aversión al riesgo.

 

  • Fondos de retorno absoluto

 

Persiguen un objetivo de rentabilidad positiva, independientemente de las condiciones de mercado. No siguen ningún índice de referencia, buscan rentabilidades ajustadas a su nivel de riesgo.

 

  • Fondos de renta fija

 

Invierten gran parte del patrimonio en títulos de renta fija (bonos, letras o deuda soberana). La evolución de tipos de interés y el periodo de vencimiento de los títulos son los principales factores a tener en cuenta. Pensados para perfiles más conservadores.

 

  • Fondos monetarios

 

Invierten en mercados de renta pública con vencimientos a corto plazo y de mayor seguridad, con el fin de proteger el capital del inversor. Pensados para perfiles de inversión conservadores.

 

  • Fondos de renta mixta

 

Combinación de inversión en renta fija y variable. A mayor porcentaje de renta variable, mayor será la rentabilidad y el riesgo, y viceversa. Enfocados a todo tipo de inversores, dependiendo de la inversión que predomine.

 

  • Fondos Globales

 

Fondos cuya política de inversión no se está definida con detalle ni precisión. No se fijan los porcentajes de renta fija y variable en los que se va a invertir, ni la moneda, ni la distribución geográfica de la inversión.

 

Planes de pensiones: Ahorro a largo plazo

 

Este producto financiero se encuentra a medio camino entre la inversión y el ahorro, los planes de pensiones son plataformas de inversión que están pensadas para complementar la pensión de jubilación en el momento del retiro laboral. 

Su funcionamiento es bastante similar al de los fondos de inversión ya que invierten en diferentes activos financieros, ofreciendo diversificación y un amplio rango de perfiles de riesgo/inversión. Además, ofrecen ventajas fiscales respecto a otros tipos de productos de inversión.

 

La principal pega es su falta de liquidez, así como los fondos de inversión eran fácilmente transformables en liquidez cuando lo necesitáramos, los planes de pensiones son ilíquidos, ya que no permiten recuperar tu dinero, como mínimo, hasta 10 años después de la primera aportación, a la hora de la jubilación o en algunos supuestos excepcionales.

 

Productos derivados: Inversión no apta para novatos

 

Dada su complejidad y nivel de riesgo, este tipo de productos de inversión empiezan a estar más dirigidos a inversores experimentados. Los derivados son productos basados en la evolución de los precios de otro activo, que pasa a llamarse activo subyacente.

 

Explicado de otra manera, los derivados ofrecen una contratación a plazo en la que se establecen todos los detalles en el momento del acuerdo, mientras que la transacción real se produce en un momento futuro. Algunos ejemplos de derivados son los futuros, las opciones, los Warrants o los CFDs.

 

Los activos subyacentes sobre los que se negocian pueden ser desde acciones hasta materias primas o índices.

 

Gestión pasiva: Confianza en el mercado

 

La gestión pasiva basa su estrategia de inversión en la eficiencia del mercado frente a las decisiones que pueda tomar el gestor de un fondo de inversión para superar dicho mercado.

 

Principalmente existen dos tipos de productos de gestión pasiva: los fondos de inversión indexados, los cuales intentan replicar el comportamiento de un índice sobre el que se basa y los ETFs, también llamados fondos cotizados, que son grupos de activos financieros de un índice, divisas, materias primas o incluso sectores que cotizan como acciones.

 

Las ventajas de la gestión pasiva son:

 

  • Menos gastos de gestión: Permite reducir costes. El trabajo del gestor pasa a un segundo plano, disminuyendo las comisiones de gestión, ya que solo consistirán en replicar el comportamiento del mercado.

 

  • Menos inversión de tiempo: Al replicar la evolución de un índice o sector, el seguimiento de la inversión prácticamente no requiere dedicación y resulta más simple.

 

  • Diversificación: Al no estar invertido en un único valor, sino en el conjunto de todos ellos permite un reparto del riesgo.

 

Por otro lado, las desventajas son:

 

  • Diversificación parcial: La diversificación se realiza de forma sesgada. Por ejemplo, la diversificación no servirá de nada si el índice en el que invertimos (IBEX, NASDAQ, etc.) sufre una racha negativa.

 

  • Baja capacidad de reacción: Tal y como están estructurados, la capacidad de reacción del gestor es nula.

 

Inversión alternativa: Una forma diferente de invertir

 

Este tipo de productos no se parecen en nada a todos los activos financieros que hemos visto hasta ahora, este tipo de productos no se encuentran en los mercados financieros.

 

El objetivo de este tipo de inversión es desligarse de los mercados sin renunciar a rentabilidades interesantes.

Algunos ejemplos de inversión alternativa serían la inversión inmobiliaria o la compra de arte.

 

Hemos enumerado los principales tipos de productos de inversión existentes, tal y como hemos comentado, existe una amplia gama en la que encontrar la inversión idónea, que se ajuste a nuestro perfil, para depositar nuestros ahorros y sacar una buena rentabilidad de ellos.

 

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