Opinión del libro: Un paso por delante de Wall Street

 

 

No podemos comentar este libro sin hacer primero un pequeño repaso a la trayectoria de su autor, Peter Lynch, uno de los gestores de fondos más conocidos y respetados en el mundo de la inversión.

 

Cursó estudios de humanidades y se licenció en el Boston College. Durante su último año de universidad realizó unas prácticas de verano en el fondo Fidelity, donde posteriormente desarrollaría prácticamente toda su carrera.

Gestiono el fondo Fidelity Magellan entre los años 1977 y 1990 llegando a tener en cartera más de 1400 empresas y consiguiendo un retorno anual medio del 30%.

 

El libro se divide en 3 partes

 

PRIMERA PARTE – PREPARARSE PARA INVERTIR

 

Esta parte se centra en la vida personal del autor, principalmente se muestra muy crítico con todo lo aprendido en el MBA, muy centrado en lo cuantitativo, en predecir la evolución de la economía y la dirección del mercado según las diferentes teorías de mercado y modelos económicos; existiendo una enorme brecha entre la teoría y la realidad.

 

Invertir en Bolsa es un arte, no una ciencia, y la gente que se ha formado para cuantificarlo todo rígidamente tiene una gran desventaja

 

SEGUNA PARTE – ESCOGER A LAS GANADORAS

 

Sin duda la mejor parte de libro, Lynch nos anima a invertir en lo que conocemos, ya sea por nuestro trabajo o por nuestros gustos a la hora de consumir, debemos sacar ventaja de esa información adicional, es decir, si queremos invertir en empresas farmacéuticas debemos informarnos con los profesionales del sector: médicos, enfermeras, farmacéuticos e incluso pacientes, no tiene sentido recabar información de profesionales del sector metalúrgico.

 

A la hora de invertir divide a las acciones en seis categorías. La división es necesaria para saber que esperar de cada categoría y definir indicadores de compra y venta apropiadamente.

 

  • De bajo crecimiento: En este grupo incluiríamos a las empresas eléctricas: negocio estable, alta generación de caja, dividendo generoso y pocas expectativas de crecimiento.

De manera coloquial son llamadas “vacas lecheras” por sus buenos dividendos, no encuentran una mejor manera de invertir la generación de caja y tratan de ser atractivas para el inversor a base de fuertes rentabilidades. El autor no es partidario de tener muchas acciones de este tipo en cartera, ya que su crecimiento es muy lento y muy difícil de obtener las ansiadas 10-bagger. La palabra (bagger) proviene del béisbol y Lynch la utiliza para referirse al crecimiento del valor, es decir, una 10-bagger es una acción que ha multiplicado por 10 su precio desde que se compró.

 

  • Estables: A este grupo pertenecen las clásicas compañías grandes y consolidadas que todo el mundo conoce y en donde la única dificultad radica en comprarlas a un buen precio (3M, Coca-Cola, P&G, etc.). La idea es obtener rendimientos cercanos al 30% o al 50% en un par de años y venderlas y repetir la estrategia con otras del mismo tipo que todavía no se hayan revalorizado. El autor siempre las tiene en cartera como protección ante escenarios donde la economía este sufriendo o haya recesión.

 

  • De alto crecimiento: Aquí incluiríamos a las empresas nuevas, de las que se esperan crecimientos cercanos al 25% anual. Aquí es donde tendremos que encontrar a nuestras 10-baggers.

Tendremos que buscar empresas con balances sólidos, poca deuda y beneficios.

 

  • Cíclicas: Engloba todas aquellas empresas cuyas ventas y beneficios suben y bajan de forma cíclica, como pueden ser: automóviles, acereras, aerolíneas, etc. Lo interesante, como es natural, es comprarlas en el punto exacto del ciclo y desprenderse justo antes de que el ciclo se vuelva a revertir.

 

  • Recuperables: Empresas que han tocado fondo, en esta categoría tendremos que andar con pies de plomo a la hora de elegir nuestras inversiones. Podemos añadir a esta categoría empresas que nos están haciendo bien las cosas, o como Lynch diría diempeoración, es decir, invirtiendo en negocios que no conocen o endeudándose demasiado por adquirir otros negocios empeorando así sus resultados.

Como ya adelantamos estas empresas pueden ser muy lucrativas si se eligen bien, puesto que lo único que tendrán que hacer es centrarse en las actividades en las que son buenas, donde generan beneficios y dejarse de hacer experimentos.

 

  • De activo oculto: En este último grupo se incluyen las empresas que tienen algo valioso que pocos conocen, pueden ser: inventarios mal valorados, activos infravalorados, patente a punto de ser aprobada, cambio del sistema productivo que abaratara costes, etc.

Grupo muy difícil de analizar y valorar, aunque de enormes posibilidades.

 

Independientemente de la categoría, Lynch no deja de recordarnos que el único objetivo debe ser beneficios, beneficios y más beneficios, nuestro análisis tiene que centrarse en cómo piensa seguir aumentando los beneficios la compañía: subir precios, reducir costes, expansión a nuevos mercados, aumentar cuota de mercado o incluso deshacerse de líneas de negocio poco rentables o en pérdidas que merman los beneficios globales.

 

Este capítulo finaliza con la lista de comprobación final, un resumen de puntos que el inversor debe conocer antes de decidirse por un valor. Lynch ha realizado un check list para cada una de las anteriores categorías, a continuación, enumeramos algunos indicadores a considerar en general:

 

  • Ratio PER
  • Porcentaje de participación institucional
  • Recompra de acciones por parte de la empresa o del comité de dirección
  • Historial de crecimiento de beneficios
  • Fortaleza del balance, ratio deuda/capital
  • Situación de caja

 

TERCERA PARTE – LA VISION A LARGO PLAZO

 

En esta última parte del libro el autor nos da su visión acerca de la importancia de diseñar correctamente una cartera para maximizar las ganancias y minimizar el riesgo, cuando comprar y vender o algunas ideas erróneas sobre el mundo de la bolsa.

 

Lynch opina que el objetivo de rentabilidad para nuestra cartera debe estar entre el 12-15% y para ello aconseja tener entre 3 y 10 valores (una cartera pequeña) repartidos de la siguiente manera: 30-40% n valores de crecimiento, 10-20% en estables, 10-20% en cíclicas y el resto en recuperables.

 

CONCLUSIÓN

Un must en la biblioteca de todo inversor, libro ameno, apto para todo el público, escrito con sentido del humor, con ejemplos reales y que te hace ver que no necesitas ser un experto en finanzas ni en mercados para obtener una buena rentabilidad en bolsa.

 

Muy interesante la parte para clasificar las empresas, que buscar y que esperar de cada una de ellas según su categoría así como la realización del check list antes de decidirnos a invertir.

 

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